flor
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titular Carpe diem, baby

Autora:
Belén Guiomar

Título Original:
Carpe Diem, Baby

Fecha de Salida:
Septiembre de 2014

Encuadernación:
Rústica con solapas

Formato:
14 x 21

Páginas:
208

Editorial:
Tombooktu

ISBN Ed. Impresa:
9788415747482

ISBN Ed. Electrónica:
9788499676630

Sara y Eva desean saborear la vida y saben que el amor y el sexo se encuentran a la vuelta de cualquier esquina. Su espíritu de aventura les llevará a disfrutar de intensas experiencias, también durante sus viajes.

Sara y Eva son amigas, pero tienen personalidades diferentes. Sus historias de amor y desamor se suceden, una tras otra, y evolucionan con ellas.

Eva fue adiestrada en el arte del amor por un novio poco recomendable, y vive el sexo como una necesidad fisiológica y del espíritu. Abre su cuerpo y su conciencia a hombres y a mujeres por la simple necesidad de gozar y de ser gozada.

Sara es idealista, enamoradiza, y soñadora. No cree en príncipes azules y aún así no puede evitar enamorarse cada dos por tres. Poco a poco irá comprobando como a veces, dejarse llevar, es mucho más placentero.

Por separado, viven la vida como un descubrimiento eterno, como una revelación de aventuras y de nuevos mundos. Y una vez juntas…Eva, Malicia, querrá tentar a Sara, Inocencia, con sus historias sobre las fantasías que ha puesto en práctica, hasta que ésta se deje caer en las redes voluptuosas del placer por sí mismo, sin más excusa romántica ni velo absurdo que cubra el verdadero fin de la existencia humana: disfrutar de cada día. Carpe diem.

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Te invitamos a escuchar la música que comparten los protagonistas en el primer capítulo. ¡Disfrútalo!

James Blunt - You are beautiful James Blunt - Good bye my lover CatPeople - In silence Dover - Serenade Depeche Mode - A Question of Lust
portada Deseo eres tú Un minuto, dos título

Por Belén Guiomar

Entró aún más gente, aunque pareciera imposible. Ella se desplazó hacia atrás, un solo paso, buscando el objetivo. Recostó el final de su espalda contra la mano. Esta no se movía. Mantuvo la postura, se agitó un poco, frotándose ligeramente, el vestido de gasa suave contra los nudillos duros. La mano reaccionó, primero tímida, luego resuelta, los dedos largos y ágiles. Ella muy quieta ahora, de espaldas a la mano, al cuerpo desconocido al que pertenecía, atenta sólo a las incursiones de aquella por la tela liviana primero, por los recovecos de su carne esquivando encajes y sedas, después. Un minuto. Éxtasis. Dos. Se apartó con un suspiro imperceptible, por la frente una joya de sudor finísimo. Se ajustó la ropa, esquivó a la masa. Las puertas se cerraron tras de ella mientras una voz dentro resonaba: “Próxima Estación: Plaza de España”.